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miércoles, 10 de febrero de 2016

Las tecnologías del Shale compensan los precios del crudo. Estímulo para Vaca Muerta y la exportación de GNL

IAE, la Agencia Internacional de Energía con base en París, no cree en una revitalización del precio del crudo.
Primero por la baja probabilidad de recortes de producción en la OPEP y algunos grandes productores no-OPEP.  Los números dicen que: a) Irak logra récord de producción en enero en 4,35 millones de barriles por día; b) Irán aumentó la producción en 80.000 bpd y datos preliminares de Arabia Saudita indican que aumentó la producción en 70.000 bpd el mes pasado; c) la producción de crudo de EEUU es alrededor de 9,2 MM bpd (- 400.000 bpd desde el pico de abril de 2015) y se estima que caerá otros 500.000 bpd a 8,7 MM bpd. No ve enormes recortes a la vez que reitera su predicción que producción total no-OPEP, que incluye a los Estados Unidos, caerá sólo 600.000 bpd este año. 
El segundo factor analizado es la fuerza del dólar estadounidense, que contribuyó mucho a la caída de precio del crudo. Los planes de la Reserva Federal para incrementar las tasas de interés, junto con las preocupaciones sobre la estabilidad de la economía mundial, han impulsado la fuerza del dólar. Incluso si la Fed se retrae de sus planes de alzas en las tasas, el dólar mantendría su fuerza debido a su atractivo como un refugio seguro en tiempos de incertidumbre.
Un tercer factor es la demanda. La AIE estima que la demanda crecerá 1,2 MM bpd este año, abajo sustancialmente de su estimación del 2015 que era de 1.6 MM bpd. Siendo una "tasa de crecimiento muy respetable", la AIE no cree que el precio más bajo del petróleo en más de una década será estímulo para un mayor consumo.
El exceso de oferta de alrededor de 2 MM bpd persistirá en el primer trimestre 2016 pero caerá a 1.5 MM bpd en el segundo. 
Exceso de oferta sobre demanda con niveles de almacenamiento en aumento harán que los precios del petróleo no puedan recuperarse mucho. 


El cuadro es un ejemplo que ilustra que cuando la demanda es superior a la oferta (hasta Q1-2012) los precios subían. De 2006 a 2010 el WTI estuvo entre 60 y 80 dólares el barril (excepto 2009 por la crisis). De 2011 a 2014 el WTI estuvo entre 80 y 100 dólares.
En 2014 la oferta es superior a la demanda y los inventarios crecen haciendo que desde julio 2015 comience una declinación que pareciera haberse detenido en US$ 30 el barril pero que con los niveles de producción de la OPEP y de tight oil de USA podría llegar a menores niveles aún.
La reciente conferencia de BP sobre su visión al 2035 enfatizó que la llamada “shale revolution” continuará. La innovación tecnológica y los incrementos en la productividad  han atraído vastos recursos al desarrollo del tight oil y shale gas, haciéndole revisar hacia arriba los pronósticos para la producción de Estados Unidos.  En esta conferencia estimaron la producción de tight oil en EEUU en el 2030 en casi 8 MM bpd, representando casi el 40% de la producción total de petróleo de Estados Unidos.

Con estas perspectivas de menores costos por nuevas tecnologías y mayores niveles de eficiencia, Argentina debería planificar cómo desarrollar nuestras reservas en Vaca Muerta y Los Molles eficientemente para lograr el autoabastecimiento petrolero y en el caso de shale gas planificar la exportación de GNL por Puerto Rosales.

martes, 2 de febrero de 2016

Horizonte de quiebras en el petróleo

Durante los 3 últimos meses, los mercados de bonos se han comenzado a preparar en serio para una ola de defaults en el sector petrolero. Los rendimientos están aumentando, los bonos se cotizan a centavos de dólar y el seguro de default en el petróleo está por las nubes.
Se están viendo algunas de las más grandes anomalías en las colocaciones de participantes del mercado petrolero. La afluencia de capital observada entre 2013 y 2014 se contrasta al ver cómo banqueros tienen un mayor riesgo de que los pactos se rompan y sus capitales no puedan ser devueltos ya que se evaporan el flujo de caja los ingresos de la industria y las reservas.

No es impensable que ocurra otro crack financiero similar o incluso más grave que el ocasionado por las hipotecas de inmuebles en los EEUU en 2007-2008. El efecto látigo de un crack como este sería mucho más profundo, duradero y probablemente universal.