Las tarifas eléctricas a los usuarios residenciales se componen de un cargo fijo y de un cargo variable. El cargo fijo quiere representar la remuneración a la concesionaria por la inversión realizada y enterrada en la red de distribución. El cargo variable quiere representar el consumo realizado por el usuario.
Es lógico pensar que si hubiese inflación estos cargos puedan incrementarse. La ley eléctrica así lo contempla en sus artículos 40 al 49 del capítulo Tarifas.
De acuerdo con el INDEC la inflación desde 2002 hasta 2013 fue del 154%, sin embargo, no se produjeron aumentos en los cargos fijo y sólo en parte de los variables. Es decir que la parte de la tarifa que se destina a pagar los costos de la distribuidora y para realizar inversiones no ha tenido ningún aumento excepto las dádivas que de tanto en tanto le dio el gobierno.
Esto explica en parte, porqué en el verano las cuadrillas no daban abasto atendiendo reclamos por cables y transformadores saturados en su capacidad. La otra parte de la explicación se refiere a la falta de unidades de generación y de combustible para hacerlas funcionar. (Escribiendo estas líneas me acordé de algunos de los países del África que visité por trabajo en los años ´80. ¿Porqué será?)
Esta falta de ingresos genuinos también explica que las concesionarias no cumplan con los pagos a CAMMESA y se financien con esos fondos que cobran del usuario por la tarifa pero que no pagan al sistema nacional por la generación y el transporte de electricidad.
Pero volvamos al tema que nos ocupa. Las tarifas residenciales no han tenido aumento y el consumo residencial de electricidad representó en estos 11 años desde el 2002 al 2013 más del 37% del consumo nacional. Como durante estos años hubo una inflación del 154% me pregunto porqué tenemos que asumir ahora todo el ajuste. ¿No lo vieron antes en el Ministerio de Planificación? ¿No saltó ninguna alarma en la Secretaría de Energía? ¿Qué magia esperaban?
No hay magia posible en esto. Se cobra un servicio lo que vale. Si no se cobra al público lo paga el Estado pero alguien lo paga. El subsidio para ser efectivo debe ser limitado tanto en el tiempo como en su extensión. De no ser así se convierte en impagable y por tanto quiebra el sistema.
¿Cómo solucionar este problema de forma correcta y efectiva? Lo primero que hay que hacer es nombrar los miembros del ENRE por concurso público y con acuerdo del Senado de la Nación. De esta forma nos aseguramos que quienes aplicarán las normas son idóneos y políticamente aceptables.
Lo segundo es llamar a Audiencia Pública para modificar las tarifas y requiriendo de las concesionarias una propuesta para establecer la tarifa social, cómo aplicarla y a quiénes beneficiaría.
De esta manera, evitamos la discreción gubernamental y politizada a la vez que hacemos partícipes a las concesionarias de la solución en el marco de una Audiencia Pública que denota transparencia y participación ciudadana.
Cuando tengamos encaminadas las tarifas veremos entonces cómo hacer para que el sector generación se interese por incorporar nuevos equipos dentro de una prospectiva elaborada por la Secretaría de Energía, único órgano en posición de hacerlo con una mira nacional y con la capacidad de sus cuadros de planta para ponerlo en marcha.
Durante estos 11 años hicimos todo lo posible para que los inversores se fueran del sector eléctrico. Revertir esta tendencia aún después de aplicar las medidas correctivas indicadas antes, tardará un tiempo prolongado. Al menos los 2 años que restan a la Presidente en ejercicio y luego otros 2 años más para que veamos algunas de las obras concluidas.
El tiempo parece largo porque la falta de idoneidad fue muy prolongada. Pero si empezamos ahora veremos antes los resultados.
Ni las calumnias, ni las murmuraciones, ni los respetos humanos, ni el qué dirán, y mucho menos las alabanzas hipócritas, han de impedirnos jamás cumplir nuestro deber. SJME
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lunes, 31 de marzo de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
El problema no es la titularidad sino cumplir con la ley eléctrica
Esta nota fue publicada por el Diario Perfil del domingo 2 de febrero de 2014
Si bien la verdadera situación del sector eléctrico
argentino se pone de manifiesto frente a la opinión pública cuando su gravedad
obliga a disponer cortes masivos de energía en todo el país, la crisis se viene
gestando desde hace años. En efecto, la
confiabilidad del sector eléctrico es hoy muy baja cuando, hasta el 2002, la
calidad y seguridad de suministro era muy buena. Hoy, las autoridades tienen que recurrir a
los cortes eléctricos similares a los del año 1989 porque las reducciones que
en forma sistemática desde hace años en los picos de demanda son aplicadas
forzosamente a la industria ya no alcanzan a disimular el problema.
Sumado a ello, la inflación y los grandes desembolsos de
divisas por compras de fueloil y Gas Natural Líquido plantean con toda crudeza
la necesidad de que el Estado equilibre sus cuentas y termine con las fuertes
transferencias de fondos desde el Tesoro hacia CAMMESA y ENARSA, mostrando así
la crisis estructural de la industria eléctrica y haciendo evidente que el
Estado no puede más.
Al ser una industria que requiere grandes inversiones de
capital, necesita estabilidad de reglas y condiciones a largo plazo. De ahí que es incomprensible que se amenace a
ciertas licenciatarias con el “fantasma” de la re-estatización como si ello
produjera “mágicamente” el dinero fresco que hace falta para readecuar la
industria. Es un clásico Gatopardismo
argentino que se puede cambiar la titularidad del propietario pero que no
soluciona la falta de ingresos genuinos en el sector. En cambio, el gobierno
debería considerar alternativas para que el sector eléctrico alcance el
autofinanciamiento a largo plazo.
El servicio de electricidad, en Capital Federal y Gran
Buenos Aires, está en manos de privados
desde 1992, pero la injerencia del Estado ha sido tan grande desde la crisis
del 2002 que sería ingenuo creer que la situación actual del sistema eléctrico
es culpa de las privatizaciones de los 90´s.
De ninguna manera la privatización fue considerada como una opción
mágica, que aplicada en forma aislada contaba con razonables posibilidades de
corregir distorsiones estructurales sin hacer las millonarias erogaciones que
se han hecho. Pero en aquel entonces se
dictaron leyes y reglamentos que posibilitaron la readecuación energética. En
aquella época el país se dio el lujo de hacer disputar a los más capaces de la
industria eléctrica en el mundo y le otorgó la concesión a aquellos que más
ofrecían a través de procedimientos de selección transparentes y
competitivos. Es más, hasta el Banco
Mundial le solicitó al país dar conferencias hasta en la India sobre aquella
transformación y sus resultados.
Hoy, la generación de electricidad es claramente
insuficiente. Por ejemplo, la demanda
máxima registrada el pasado 23 de diciembre fue de 23.794 mega watts (MW), con
una temperatura de 34.5°, ya se habían
desconectado muchos grandes usuarios y había cortes de suministro en varios
lugares de Capital y Gran Buenos Aires.
Cualquier contingencia de generación o de transporte en alta tensión
hubiera resultado en un colapso generalizado en todo el país. Las posibilidades de ocurrencia eran y siguen
siendo ciertas. Idéntica situación se
produjo el pasado viernes 17 de enero cuando la demanda máxima fue de 23.978
MW, con una temperatura de 35.7º, pese a
que para ese entonces las importaciones de electricidad desde Uruguay se habían
casi duplicado de 334 MW a 600 MW.
¿Qué ha sucedido desde el 2002 hasta ahora?
Observemos la evolución de la demanda máxima de electricidad y
comparémosla con las incorporaciones de nueva generación térmica. Vamos a ver que desde 1992 hasta el 2003
ambas crecieron al unísono, la demanda máxima en 5.324 MW y la nueva generación
térmica en 6863 MW. Lamentablemente,
durante la última década, la demanda creció en 9.435 MW mientras que la nueva
generación térmica en sólo 4.958 MW. Las
centrales hidroeléctricas tienen plazos largos de construcción, pero con la
ventaja de que el combustible es el agua del río que utiliza. Hasta el 2003 construimos 3.351 MW
hidráulicos mientras que en los siguientes 10 años sólo 253 MW.
Estas observaciones responden muchas de las preguntas que se
hace la gente cuando le “cortan la luz” en sus casas o los empresarios cuando
pierden producción y ventas.
¿Por qué no invertir más en generación? En estos 21 años la rentabilidad sobre los
activos (ROA) de generación térmica e hidráulica fue negativa de
aproximadamente -1,8% en promedio cada año.
En los primeros once años hasta el 2002 fue positiva +4,4% mientras que
en los siguientes diez años hasta el 2012 fue negativa de -7,5%. La producción o generación de electricidad es
considerada una actividad apta para ser explotada con amplia libertad por capitales
privados de riesgo. Se entiende entonces
por qué es tan difícil convencer a quienes tienen el capital a que financien
expansiones en generación teniendo en cuenta estos magros indicadores.
Las actividades que constituyen monopolios naturales como la
distribución eléctrica, en Capital Federal y Gran Buenos Aires son
desarrolladas por operadores privados y reguladas por el Estado a través del
ENRE para garantizar una adecuada protección al consumidor. Se fijó una tarifa base que pueden cobrar al
usuario, vigilando que las concesionarias no obtengan una rentabilidad excesiva
y un régimen de control de calidad servicio técnico (frecuencia y duración de
las interrupciones) y de calidad del producto técnico (nivel de tensión y
perturbaciones). Es decir, que las
empresas ofertaron un canon por la tarifa que le podían cobrar a un número de
usuarios cautivos, pero a los que debían darles una determinada calidad de
servicio (sin cortes) y de producto (220/380V reales). Las fallas de las empresas las pagaron en
multas. En total hasta 2011 el ENRE
informó haber multado a las concesionarias bajo su control en $568 millones.
¿Por qué no invertir más en distribución? En estos 21 años la rentabilidad sobre los
activos (ROA) de distribución fue negativa de aproximadamente -6,2% en promedio
cada año. En los primeros once años
hasta el 2002 fue positiva +3,9% mientras que en los siguientes diez años hasta
el 2012 fue negativa de -15,4%. La
distribución de electricidad es un monopolio natural pero requiere estabilidad
en las reglas de juego. Los activos de
una distribuidora lo constituyen principalmente, cables enterrados, cámaras
transformadoras y subestaciones que tienen un alto costo y un período de
amortización mayor a 50 años. La falta
de adecuación de los ingresos de las distribuidoras repercute en la calidad del
servicio que pueden prestar ya que lo primero que se paga en esas compañías son
los sueldos del personal y los impuestos.
Como dije al principio, los problemas del sector eléctrico
son económicos y recuerdo lo que en su momento escribí en 2004 y vengo reiterando
desde entonces: cuando estaban la Chade y la Italo (empresas privadas), el gobierno de
ese entonces no les dio tarifas retributivas y terminamos en Agua y Energía y
SEGBA. Como tampoco el gobierno de turno les dio tarifas acordes pasamos por
los cortes de 1989. Luego, en 1992, tuvimos que privatizarlas por falta de
capital de inversión.
Esto comprueba que la titularidad de las compañías no es el problema,
sino que se cumpla la ley. Para esto mismo sugiero el camino de volver a las
condiciones de funcionamiento del sector adecuando gradualmente los cuadros
tarifarios, privilegiando los sectores de menores recursos y reestableciendo la
sanción de precios libres en el Mercado Mayorista Eléctrico.
lunes, 27 de enero de 2014
La Situación Energética de Ecuador publicada por el EIA - enero de 2014
Resumen
Petróleo
Ecuador es el quinto mayor productor de petróleo en América Central y América del Sur y una de las principales fuentes de las importaciones de petróleo de crudo en la costa oeste de EE.UU.
Organización del Sector
Los recursos de hidrocarburos de Ecuador son titularidad exclusiva del
Estado y los cambios en el marco legal continúan una tendencia hacia políticas
de nacionalización de recursos.
En 2012, las operaciones conjuntas de estatales Petroecuador, Petroamazonas y Río Napo, una asociación de Petroecuador y PDVSA, representaron aproximadamente el 73% de la producción total en el Ecuador y el resto corresponde a los campos operados por empresas privadas. En noviembre de 2012, Petroamazonas comenzó la operación de campos antes gestionados por Petroecuador y Operaciones Río Napo. Las compañías petroleras internacionales que operan en Ecuador incluyen a Repsol (España), ENI (Italia), ENAP (estatal chilena) y Andes Petroleum, que es un consorcio de la CNPC (55%) y Sinopec (45%). El Ministerio de Recursos Naturales No Renovables es el responsable de las decisiones de política energética, mientras que la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos regula el sector petrolero.
A finales de 2008, había más de 200 plantas de energía en operación, con 89 que proporcionaban energía al Sistema Interconectado Nacional. De acuerdo con los datos más recientes disponibles, Ecuador generó 20 mil millones de kilovatios-hora (kWh) de electricidad de 5,3 gigavatios (GW) de capacidad en 2011. La hidroelectricidad representó 11 mil millones de kWh (más de 50%) del total de la generación del país. La generación hidroeléctrica del Ecuador tiene altas tasas de utilización de su capacidad nominal. La otra gran fuente de suministro de energía eléctrica del país es el conjunto de las centrales térmicas convencionales, que en su mayoría están equipadas para quemar combustible líquido.
En Ecuador, el sector petrolero representa una parte importante de todos
los ingresos de exportación y un tercio de los ingreso fiscales. La
nacionalización de los recursos y los debates acerca de las implicaciones
económicas, estratégicas y ambientales del desarrollo del sector petrolero son
los asuntos importantes de la política de Ecuador y de su gobierno.
Ecuador es el productor más pequeño de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP), que produjo 505.000 barriles por día (bbl/d)
de crudo en 2012 y exportó más de un tercio de ello a los Estados Unidos. La
falta de suficiente capacidad de refinación nacional para satisfacer las
necesidades locales ha obligado a Ecuador a importar productos refinados, lo
que limita los ingresos netos de petróleo.
Ecuador se reincorporó a la OPEP en 2007, tras un paréntesis de 15 años,
en los que estuvo fuera de la organización. A pesar de un entorno de inversión
difícil, impulsado por las iniciativas gubernamentales para aumentar la
proporción de los ingresos del petróleo para el Estado de 2012, la producción
de petróleo en Ecuador volvió al nivel anual de 2008.
La matriz energética del Ecuador
depende en gran medida del petróleo, lo que representó el 76% del país consumo
total de energía en 2012, según surge del British Petroleum's Statistical
Review of World Energy 2013. La energía hidroeléctrica es la segunda mayor
fuente de energía. Gas natural y los combustibles renovables no hidráulicas son
también importantes en la matriz energética del Ecuador.
Ecuador es el quinto mayor productor de petróleo en América Central y América del Sur y una de las principales fuentes de las importaciones de petróleo de crudo en la costa oeste de EE.UU.
Ecuador, el quinto mayor productor de petróleo de América del Sur,
produjo 505.000 bbl/d de combustibles líquidos en 2012, de los que casi todo
era petróleo crudo y el resto condensados y líquidos de gas natural.
Históricamente, Ecuador ha exportado la mayoría (aproximadamente el 70%) del
crudo que produce. Los Estados Unidos es el mayor importador de crudo de
Ecuador. Sin embargo, Ecuador planea diversificar las exportaciones a los
mercados asiáticos, especialmente de China.
En enero de 2013, Ecuador contaba con más de 8 mil millones de barriles
de reservas probadas de petróleo crudo, lo que supone un incremento anual del
14%. Las reservas de petróleo de ocupan el tercer lugar en América del Sur,
después de Venezuela y Brasil. La mayor parte de las reservas de petróleo de
Ecuador se encuentran en la Cuenca del Oriente, que se encuentra en el
Amazonas.En 2012, las operaciones conjuntas de estatales Petroecuador, Petroamazonas y Río Napo, una asociación de Petroecuador y PDVSA, representaron aproximadamente el 73% de la producción total en el Ecuador y el resto corresponde a los campos operados por empresas privadas. En noviembre de 2012, Petroamazonas comenzó la operación de campos antes gestionados por Petroecuador y Operaciones Río Napo. Las compañías petroleras internacionales que operan en Ecuador incluyen a Repsol (España), ENI (Italia), ENAP (estatal chilena) y Andes Petroleum, que es un consorcio de la CNPC (55%) y Sinopec (45%). El Ministerio de Recursos Naturales No Renovables es el responsable de las decisiones de política energética, mientras que la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos regula el sector petrolero.
Los recursos de hidrocarburos son propiedad exclusiva del Estado.
Ecuador limita la inversión extranjera en el sector. Las compañías de petróleo
y gas extranjeras tienen contratos de servicio con una tarifa fija por barril por
sus actividades de exploración y producción. El cambio de los acuerdos de
producción compartida por los contratos de servicios ha incrementado la
participación del gobierno de los ingresos a la vez que disminuido el interés
del sector privado incluyendo Noble Energy, Petrobras y Canadá Grande.
Los cambios en el marco jurídico del Ecuador siguen una tendencia hacia
políticas de estatización de recursos en el sector petrolero. En 2006,
Petroecuador se hizo cargo de los activos de producción de Occidental Petroleum
después de vencidos los contratos de concesión respectivos. En 2009, a raíz de
una disputa de impuestos, el gobierno se apropió también de dos bloques
asignados a Perenco. La larga batalla legal de Chevron con demandantes
ecuatorianos es un asunto muy diferente, librado en un escenario diferente,
pero que también plantea interrogantes sobre los costos de inversión en
Ecuador. En febrero de 2011, un tribunal ecuatoriano ordenó a Chevron a pagar
más de $ 18 mil millones de dólares en daños y perjuicios a comunidades indígenas
que se habrían perjudicado por las operaciones de Texaco en Ecuador entre 1964
y 1990 (Texaco fue posteriormente adquirida por Chevron). Chevron apeló esta
decisión y un tribunal internacional se debe a pronunciarse sobre la cuestión
en 2014.
Desde 2009, Ecuador ha firmado múltiples acuerdos de petróleo por
préstamos con China en los que explícitamente se garantizan las exportaciones
de crudo a China a cambio de préstamos. Los préstamos también requieren Ecuador
invierta parte de la cantidad prestada en proyectos que involucren a empresas
chinas. Estos préstamos se han aplicado al desarrollo de complejos
hidroeléctricos y otros proyectos relacionados con la energía. China también ha
hecho préstamos a gran escala a Ecuador en momentos coincidentes con los acuerdos
de suministro de crudo.
Exploración y producción
La producción de petróleo de alrededor 500.000 bbl /d se ha casi estancado
en Ecuador desde 2007. Enormes reservas de crudo se encuentran en los campos
Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT) en el Parque Nacional Yasuní. Los campos estaban
bajo una moratoria de extracción de petróleo entre 2007 y el verano de 2013 en
un esfuerzo del gobierno ecuatoriano para proteger la biodiversidad y evitar el
traslado de dos culturas indígenas aisladas. Sin embargo, el 15 de agosto de
2013, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció el fin de la moratoria.
Ecuador produjo 505.000 bbl/d de petróleo crudo en el 2012 por encima de
2011 pero aún por debajo del pico de 536.000 bbl/d en 2006. El constante aumento
de la producción estatal de petróleo y la disminución de la producción en el
sector privado sugieren que algunos de los aumentos en la producción estatal corresponden
a la absorción de los activos de propiedad y operados por empresas privadas, de
acuerdo con PFC Energy.
Bloques petroleros más productivos del Ecuador se encuentran en la parte
noreste del país. Según PFC Energy, Shushufindi y Auca (dos de los campos más
prolíficos) en conjunto han producido un promedio de 31.000 bbl/d en 2010. La
producción de crudo se incrementó en forma importante en 2003 con la
inauguración del gasoducto Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), que eliminó un
cuello de botella en el transporte de crudo pesado en el país. Sin embargo, la
producción se ha estabilizado en los últimos años como resultado de la
declinación natural, la falta de nuevos proyectos y las dificultades para el
desarrollo y explotación de maduros yacimientos existentes. La inauguración de
la Panacocha campo en la Amazonía ecuatoriana, la primera nueva expansión de la
producción ya que la actual gobierno asumió el poder en 2007, es una de las
razones de los incrementos en la producción de los últimos dos años.
Los Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT) campos en el Parque Nacional
Yasuní tienen reservas estimadas en 909 millones de barriles de petróleo entre
probadas y probables, de acuerdo con un estudio realizado por la empresa francesa
Beicip-Franlab, para Petroecuador. Los campos estaban bajo moratoria desde la
extracción de petróleo entre 2007 y el verano de 2013, un esfuerzo por parte de
Ecuador gobierno para proteger la biodiversidad y evitar el traslado de dos
culturas indígenas aislados. Sin embargo, el 15 de agosto de 2013, el
presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció el fin de la moratoria como
resultado de los fallidos esfuerzos para recaudar contribuciones de la
comunidad internacional. Posteriormente, el desarrollo de los recursos de
hidrocarburos en los campos ITT fue considerada de interés nacional. Se estima
que los campos Tiputini y Tambococha comenzarán la producción primero.
Comercio
Estados Unidos importó 177.000 bbl/d de crudo de Ecuador en 2012, frente
a un máximo de 276.000 bbl/d en 2005. Otros destinos principales para el crudo ecuatoriano
son Chile, Perú y Japón.
Ecuador exportó 354.000 bbl/d de petróleo crudo en 2012, según las
estadísticas del Banco Central del Ecuador. Comercializa dos grados de crudo:
de Oriente, que representa dos tercios de las exportaciones totales y Napo, que
es un crudo más pesado. Además de los Estados Unidos, que fue el mayor cliente
de Ecuador, los datos de comercio indican que otros destinos principales para
el crudo ecuatoriano fueron Chile, Perú y Japón. A pesar de los informes sobre
las relaciones bilaterales más fuertes
entre China y Ecuador, China no fue un gran importador de crudo
ecuatoriano en 2011. Sin embargo, los datos preliminares muestran un aumento moderado
de las exportaciones a China en 2012.
Estados Unidos importó 177.000 bbl/d de crudo de Ecuador en 2012, por
debajo del pico de 276.000 bbl/d en 2005. Ecuador fue el 11 º mayor proveedor
de petróleo extranjero a los Estados Unidos y proveyó un 2% del total de las
importaciones de crudo de Estados Unidos haciendo que Ecuador fuese la tercer
fuente de petróleo importado para la (Administración del Petróleo de la costa
oeste de Defensa del Distrito V), que fue el destino de casi todas las
exportaciones petroleras ecuatorianas a los Estados Unidos. En consecuencia, el
Ecuador es una fuente más significativa de la oferta regional de la costa
oeste, que está relativamente aislada de otras partes debido a las
relativamente pocas tuberías terrestres, si se mira a los Estados Unidos en su
conjunto.
A pesar de su condición de exportador de petróleo crudo, Ecuador es un
importador neto de productos refinados del petróleo. En general, Ecuador
exporta productos refinados pesados, como el fueloil, e importa productos más livianos
incluidos la gasolina, diésel y gas licuado de petróleo (GLP). Según los datos del
Banco Central, Ecuador exportó 27.000 bbl/d de productos refinados en 2012 e importó 110.000 bbl/d. De las importaciones
totales, 63.000 bbl/d fue importado de los Estados Unidos, la mayoría de los
cuales era fueloil, gas licuado de petróleo y gasolina.
Oleoductos
La infraestructura de Ecuador es vieja y limitada. Ecuador tiene un
oleoducto internacional, el Transandino, de 50.000 bbl/d que conecta los
yacimientos de petróleo de Ecuador con el puerto colombiano de Tumaco. El oleoducto Transandino ocasionalmente ha sido el blanco de ataques de
los rebeldes en Colombia.
Ecuador tiene dos oleoductos importantes. El gasoducto más antiguo y más
utilizado es el Sistema Oleoducto Trans-Ecuatoriano (SOTE), que fue construido
a principios de 1970. De una extensión de 480 Km y una capacidad de 400.000
bbl/d el SOTE corre desde Lago Agrio hasta la terminal petrolera de Balao en la
costa del Pacífico. El segundo oleoducto del Ecuador es el Oleoducto de Crudos
Pesados (OCP). De una extensión de 500 Km y una capacidad de 450.000 bbl/d,
OCP es paralelo al SOTE. El OCP inició operaciones en septiembre de 2003 y su
finalización duplicó inmediatamente la capacidad de transporte de crudo del
Ecuador y ha facilitado el aumento de la producción. El SOTE transporta aproximadamente
el 70% del crudo del país y el OCP el resto.
Ecuador tiene un oleoducto internacional, el Transandino, con una
capacidad de 50.000 bbl/d y conecta los yacimientos de petróleo de Ecuador con
el puerto colombiano de Tumaco. El Transandino ha sido blanco de ataques
rebeldes en Colombia. Aunque la seguridad ha mejorado en los últimos años, la
tubería estuvo comprometida en julio de 2012.
En agosto de 2012, la compañía petrolera estatal de Perú, y el
secretario de Hidrocarburos de Ecuador firmaron un acuerdo para el transporte
de petróleo ecuatoriano a partir de bloques en el sureste de Ecuador. El acuerdo
requerirá un ramal de 100 Km para conectar con el gasoducto Norperuano en la Región
Loreto del Perú. Según PFC Energy, el proyecto ha sido abandonado.
Refinación
Ecuador tiene tres refinerías de petróleo comerciales, con una capacidad
combinada de 176.000 bbl/d. Ecuador y Venezuela ha estado en conversaciones para
construir una nueva refinería y la china Sinopec y/o CNPC podría financiar una
parte del proyecto.
Según Oil and Gas Journal, Ecuador tiene tres refinerías de
petróleo comerciales, con una capacidad combinada de 176.000 bbl/d. Operadas por Petroindustrial,
filial de Petroecuador, Esmeraldas (110,000 bbl/d) está en Esmeraldas, La
Libertad (46,000 bbl/d) está en la Península de Santa Elena y Shushufindi
(20.000 bbl/d) se encuentra en Sucumbíos.
Esmeraldas opera por debajo de su capacidad y está programada para ser ampliada
para procesar el crudo más pesado Ecuador Oriente. Adicionalmente, Ecuador y
Venezuela han mantenido conversaciones para construir una nueva refinería con
una capacidad de destilación de crudo de 300.000 bbl/d en Manabí provincia de
Ecuador. De acuerdo con informes recientes de la industria, la china Sinopec y
/ o CNPC podrían financiar una parte del proyecto.
Ecuador consumió 213.000 bbl/d de petróleo en 2012. De acuerdo con la
Agencia Internacional de Energía (AIE), aproximadamente un tercio del consumo
de petróleo de Ecuador es combustible diésel y un cuarto es gasolina. Los
precios de los combustibles son controlados por el gobierno central.
Gas natural
Ecuador tiene relativamente pequeñas reservas probadas de gas natural y
un mercado de gas natural limitado.
En enero de 2013, Ecuador tenía reservas por 247.000 millones de pies
cúbicos (mpc) de gas natural. La producción bruta de gas natural del país fue
de 54 millones de pies cúbicos en 2012, de los cuales 36 millones de pies cúbicos
fue comercializado y el resto fue quemado o venteado. La producción de gas
natural seco (Que se obtiene luego de extraer los hidrocarburos líquidos
asociados) fue de 18 millones de pies cúbicos, de los cuales todo fue consumido
en el país. Las bajas tasas de utilización de gas natural se deben
principalmente a la falta de una infraestructura para la captura y
comercialización de gas natural.
En el Golfo de Guayaquil, se encuentra el yacimiento Amistad que es el principal
proyecto de gas natural del Ecuador. El yacimiento es operado por Petroamazonas
y produjo 60 millones de pies cúbicos por día (MMcf/d) en 2012. Con la incorporación
de una nueva plataforma Jack-up y nuevos pozos se espera aumentar la producción
en un futuro próximo. Petroecuador se hizo cargo del proyecto Amistad después
de que Noble Energy, con sede en Estados Unidos, decidió salir del país en vez
de renegociar su contrato. La producción de gas natural de Amistad alimenta la Planta
de electricidad Machala, de 130 megavatios (MW) que suministra electricidad a
la región de Guayaquil.
Las actividades de exploración se hacen sobre todo por Petroamazonas,
aunque, Andes Petroleum, ENAP y PdVSA también participan en las mismas.
Electricidad
En 2011, la hidroelectricidad representó más del 50% de la generación
del país. La otra gran fuente de suministro de energía eléctrica es un grupo de
plantas de energía térmica convencionalA finales de 2008, había más de 200 plantas de energía en operación, con 89 que proporcionaban energía al Sistema Interconectado Nacional. De acuerdo con los datos más recientes disponibles, Ecuador generó 20 mil millones de kilovatios-hora (kWh) de electricidad de 5,3 gigavatios (GW) de capacidad en 2011. La hidroelectricidad representó 11 mil millones de kWh (más de 50%) del total de la generación del país. La generación hidroeléctrica del Ecuador tiene altas tasas de utilización de su capacidad nominal. La otra gran fuente de suministro de energía eléctrica del país es el conjunto de las centrales térmicas convencionales, que en su mayoría están equipadas para quemar combustible líquido.
La mayor parte de la capacidad hidroeléctrica de Ecuador se encuentra en
la provincia del Azuay, en las tierras altas del centro-sur del país.
Paute-Molino es el complejo hidroeléctrico más grande del país de casi 1.1 GW
de capacidad. Las sequías en finales de 2009 afectaron los caudales del río
Paute y el gobierno tuvo que programar cortes rotativos de suministro entre noviembre
de 2009 y enero de 2010. Para enfrentar la falta de capacidad de generación,
Ecuador planea construir en la próxima década seis nuevas plantas de energía
hidroeléctrica con una capacidad de total de 2,8 GW. La planta de Coca Codo
Sinclair, que estará ubicada en la provincia de Napo, tendrá una capacidad de
generación de 1,5 GW. La financiación para todos estos nuevos proyectos
provendrá de China.
También hay una pequeña cantidad de energía térmica generada con bagazo,
eólica y con energía solar de limitada capacidad, que son apoyados a través de subsidios.
Ecuador cuenta con la red de transporte interconexiones con Colombia y Perú. El
país es un pequeño importador neto de electricidad.
De los combustibles renovables no hidráulicos, el bagazo, un residuo
fibroso del proceso de la caña de azúcar, es utilizado en la industria. La
biomasa tradicional se utiliza en los hogares rurales. Sin embargo, las
estimaciones del consumo de biomasa tradicional son imprecisas ya que las
fuentes de biomasa (leña, residuos de carbón vegetal, estiércol y cultivos) no
se negocian habitualmente en mercados comerciales.
La red eléctrica, sin embargo, no llega a todos los ecuatorianos. La Agencia
Internacional de la Energía (AIE) informa que casi el 8% de la población (en su
mayoría en las zonas rurales) no tiene acceso a la electricidad. Los usuarios
residenciales consumen aproximadamente un tercio de la demanda de electricidad,
de acuerdo con el Consejo Nacional de Electricidad (CONELEC), seguidos estrechamente
por el sector industrial.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Seguro que le van a echar la culpa a otros
El 4 de abril de 2004 yo escribía que “el sector eléctrico se manejó hasta 1992 con empresas del Estado -SEGBA,
Agua y Energía Eléctrica e HIDRONOR- y con tarifas que eran políticas. Decía
también que el suministro eléctrico tanto en cantidad como en calidad empeoraba
todos los años a punto tal que en el año 1989 nos llenamos de grupos
electrógenos en calles y edificios”. Tenemos ahora en 2013 – 24 años más
tarde- un curioso y lamentable efecto SIMULCOP.
Mi reflexión final hacía referencia a que “cuando estaban la Chade y la Italo, el gobierno de ese entonces no les
dio tarifas retributivas y terminamos en Agua y Energía y Segba. Como tampoco
el gobierno de turno les dio tarifas acordes pasamos por los cortes de 1989.
Luego, en 1992, tuvimos que privatizarlas por falta de capital de inversión”.
Por la ley eléctrica los servicios de distribución y transporte de
electricidad se dan en concesión a particulares y el Estado ejerce el control a
través del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE).
Con estos cortes de electricidad que llevan casi un mes en algunos
casos, hay que hacer distinciones y precisiones.
En el verano hay falta de energía porque hay muchos usuarios que
demandan en la misma cámara y subestación de distribución. Esto es producto de
haber permitido construir departamentos en zonas que no tenían las
instalaciones adecuadas. La responsabilidad se reparte entre las Distribuidoras
que debieron adaptar la infraestructura a la demanda, el Gobierno de la Ciudad que
debió negar los permisos de construcción hasta se construya esa instalación, el
Gobierno Nacional que impidió todo aumento de tarifas por más de 10 años cuando
la inflación de costos y los sueldos se aumentaron en más de 14 veces según la
Agencia Télam (10 octubre 2013).
Las tarifas de electricidad al usuario son el resultado de sumar al
costo de generación y de transporte en alta tensión, el valor agregado de
distribución (VAD) y los impuestos. El VAD incluye una parte de la inversión
futura a realizar para mantener adecuadamente el servicio actual y la demanda
esperada. Por esto es importante la tarifa adecuada.
Decíamos entonces “que la ley
24.065 y sus regulaciones no eran ni son perfectas, pero estuvieron bien
pensadas. Si el Gobierno quiere cambiar las reglas debería hacerlo con más
discusión entre todos. Si algo falla, seguro que le van a echar la culpa a
otros”. Estas son las excusas de los ministros que escuchamos
cotidianamente.
Ya en 2004 veíamos que tanto para generadores como para distribuidoras
de electricidad, la falta de precios y tarifas razonables y discutidas en
Audiencia Pública conllevarían “a una
eventual falta de inversión ante un aumento sostenido de la demanda”.
Para encontrar los principios de una solución definitiva es necesario volver
a la ley y los procedimientos a la vez de incrementar la cantidad de dinero que
ingresa en el sistema eléctrico mediante los instrumentos previstos y liberando
al Tesoro de titánicos esfuerzos financieros en subsidios que lo llevarían a la
bancarrota.
Sin embargo, para
solucionar hoy y ahora las necesidades de luz de la gente lo que por lo menos
hay que hacer es duplicar las cuadrillas de reparaciones con pago de bono extra
por rápida puesta en servicio, conectar en los puntos álgidos de la ciudad
generadores estratégicos que ayuden a aliviar la carga total y finalmente,
requerir y responsabilizar al ENRE y a CAMMESA del correcto y constante control
de cumplimiento por las distribuidoras de las normas de abastecimiento en su
área de concesión.
sábado, 30 de noviembre de 2013
UNA REALIDAD MÁS CRUDA CADA DÍA
El país produce cada día menos crudo que antes. Cuando en
2003 lo hacíamos con un ritmo de 740.000 barriles por día, ahora en 2013 lo
hacemos a menos de 540.000 bpd. Una disminución de 200.000 bpd que a los
precios internacionales de hoy significan unos 20.000 millones de dólares al
año. Una fortuna comparable con la que se tiene que pagar anualmente por la
importación de gas natural licuado. La cifra se agiganta cuando pensamos que
siguiendo con nuestro consumo de crudo y con una producción propia en
disminución la posibilidad de perder nuestra autonomía energética está casi a
la vista.
Analizando un poco esta disminución se puede ver que los 7
principales productores pasaron de 658.000 bpd en 2003 a 451.000 hoy en día.
Los mismos 200.000 bpd de todo el país. Estos productores son tanto argentinos
como extranjeros.
Si ahora nos fijamos en la procedencia de esta producción de
crudo vemos que las cuencas Austral y Golfo San Jorge producen hoy la mitad de
lo que hacían en 2003. La cuenca Neuquina el 37%. En valores absolutos, es esta
última cuenca la que produce 127.000 bpd menos que en 2003. Más de la mitad de
la reducción del país.
Es sabido que Argentina no es un país petrolero sino un país
con petróleo. Para encontrarlo hay que buscarlo y para buscarlo debemos tener
condiciones estables en materia energética. Hay más de 50 compañías petroleras
trabajando en el país. Si todas tienen disminución de producción (excepto YPF
desde 2012 por Golfo San Jorge) las autoridades deberían reaccionar cambiando
en algo la política energética y evitar que perdamos la autonomía que tenemos
desde hace años.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Marcellus sextuplica. Vaca Muerta en la Pica
Según lo informado por Associated Press, la producción de gas natural de
la formación de esquisto Marcellus (Pensilvania y West Virginia) está creciendo
más rápidamente de lo esperado, según un nuevo informe de la Energy Information
Administration (EIA) publicado el martes. Marcellus produce ahora 12 mil
millones de pies cúbicos/día. Eso es el equivalente en energía a alrededor de 2
millones de barriles de petróleo al día y más de seis veces el ritmo de
producción de 2009.
Si Marcellus fuera un país, su producción de gas natural clasificaría
octava en el mundo. Marcellus produce ahora más gas natural que Arabia Saudita.
Con este crecimiento la oferta supera con creces a la demanda y esto ha hecho
que los precios al por mayor en USA sean una cuarta parte de los de Japón.
Los expertos en energía están sorprendidos por el rápido crecimiento de Marcellus
ya que el número de equipos de perforación se redujo en los últimos dos años.
"Hace un año, no esperábamos que Marcellus produjera 12 bcf/día",
dijo Sam Gorgen del EIA.
Ahora bien, ¿cuánto producimos por Vaca Muerta? Nada. ¿Vamos a llegar a
tener los niveles de inversión necesarios para que la Argentina use
correctamente sus recursos naturales para desarrollar el país? ¿Podemos
desarrollar otros yacimientos CONVENCIONALES tanto de crudo como de gas
natural? Seguro que sí. Lo hicimos desde el descubrimiento del petróleo en
Comodoro Rivadavia en 1907. No somos un país petrolero pero somos un país con petróleo
y gas.
Si le damos a la industria petrolera, nacional o extranjera, las condiciones
de estabilidad del negocio en términos de precios de venta, autorizaciones para
importar los equipos y los productos (esto no significa que no tengamos reglas
o que nos sometamos a requerimientos propios de un país bananero), con la
conciencia del gobernante que sabe que creando riqueza se beneficia la gente
vamos a recuperar los niveles de producción tanto de crudo como de gas natural
y dejaremos de importar GNL a precios muy superiores a los del mercado internacional.
Dos actitudes. Por un lado, un país que permite la inversión y
sextuplica la producción de petróleo y gas. Por el otro, un país que producía
150 millones de m3/día y hoy produce menos de 100 y no tomamos medidas de
corrección.
lunes, 30 de septiembre de 2013
Fracking – Iniciemos el Debate
En
California le están echando la culpa al Centro para la Diversidad Biológica, al
Centro para la Defensa del Medioambiente, a la Fundación Surfrider y a la ONG
Truthout por haber tratado de fabricar una controversia con respecto a la
inveterada práctica del petróleo denominada fractura hidráulica en aguas de
California.
En un
lado del ring están las petroleras con un permiso para hacer fractura
hidráulica otorgado por el Bureau of Safety and Environmental Enforcement
(BSEE). Este organismo tiene a su cargo regular los aspectos de fractura
hidráulica costa afuera debido a su experiencia en petróleo y gas. El BSEE dice
que cada operación es única y debe pasar extensos exámenes de parte de sus
expertos.
Del otro
lado del ring están estos los grupos de presión que dicen que los petroleros
están operando en un ambiente no regulado y desechando químicos en el mar. Ellos
dicen que una parte significativa del líquido de la fractura hidráulica es
desechada en el océano o bien transportada y descargada directamente en la
tierra. En el mar los químicos entran en el ecosistema y en tierra tiene el
potencial de contaminar el agua de las napas freáticas.
Independientemente
de cada argumento, lo cierto es que la fractura hidráulica en general y en este
caso, en el mar, es muy conocida, muy
regulada y muy vigilada por todos.
Mi amigo,
Randy, un californiano de 6 generaciones, me dice que el Estado de California
es uno de los más rigurosos en la protección del medio ambiente y que muchas
industrias (de cualquier tipo) temen instalarse actualmente en el Estado por el
exceso de reglamentos estatales y la imposición estatal.
En nuestra
Argentina no tenemos todavía ningún tipo de norma específica aplicable a la
fractura hidráulica porque hasta ahora no la hemos necesitado. Los tiempos de
una discusión amplia y profesional han llegado. Recordemos que el sujeto más
valioso del medio ambiente es el hombre. Y el hombre necesita trabajo y
oportunidades. Esto lo interpretó claramente el peronismo que siempre fue
práctico antes que teórico.
Con la
venida de posibles inversiones petroleras en formaciones de shale oil & gas tenemos la
obligación de dictarnos las normas pertinentes para lograr dos objetivos
fundamentales: (a) establecer los parámetros de conservación del medio ambiente
acordes con el crecimiento económico del país, sus provincias y su pueblo; (b)
hacer saber al productor petrolero cuáles son esos parámetros para que evalúe
económicamente su inversión y sus riesgos.
Una vez
que hayamos desarrollado en conjunto estas normas, tenemos que tener la
disciplina de mantenerlas. Si las hemos estudiado a conciencia y desarrollado
por nuestros profesionales más competentes deberán servir como un puntal de
desarrollo y no de pelea donde la gente ignora dónde está la verdad.
California
es solamente un ejemplo, que como no tenemos uno propio podríamos usarlo para
aprender. Lo cierto es que tendremos que desarrollar yacimientos como Vaca
Muerta, hoy o mañana. Definamos nuestras reglas y cumpliéndolas hagamos
historia.
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